Las deposiciones son uno de los indicadores que aportan información sobre la salud digestiva y la alimentación de un animal. No es un tema habitual de conversación, pero observarlas permite reconocer cambios y describirlos mejor durante una consulta veterinaria.
Esta nota es una guía práctica para mirar heces, gases y apetito sin convertir una observación aislada en un diagnóstico.
Por qué observar las heces
La forma, la consistencia, el color, la frecuencia y el volumen pueden cambiar con la dieta, la digestibilidad, el tránsito intestinal, el estrés, los parásitos y distintas enfermedades. Registrar esos cambios ayuda a entender si se trata de una variación ocasional o de un patrón persistente.
El score fecal
Existen distintas escalas y sus números no son intercambiables. En esta nota se utiliza la escala Purina de 1 a 7:
- 1: heces muy duras y secas, a menudo en pequeñas porciones separadas.
- 2: heces firmes, pero no duras; flexibles, segmentadas y fáciles de recoger. Es el score descripto como ideal.
- 3: heces con forma, superficie húmeda y menor segmentación.
- 4: heces muy húmedas, todavía con una forma definida.
- 5: heces muy húmedas y blandas, que pierden la forma al recogerlas.
- 6: heces con textura, pero sin forma definida.
- 7: deposición acuosa.
En la práctica, heces formadas y fáciles de recoger suelen ubicarse alrededor de 2-3. Los cambios persistentes, las heces muy secas con esfuerzo para defecar o la diarrea merecen atención.
Qué mirar
Consistencia y forma
Un episodio aislado puede relacionarse con una variación alimentaria o ambiental. Si las heces se mantienen blandas, acuosas, excesivamente secas o cambian de manera repetida, conviene revisar la dieta y el estado clínico.
Color
- Marrón: es el color más frecuente y puede variar según la dieta.
- Negro, brillante y pegajoso: puede ser compatible con melena o sangre digerida y requiere consulta.
- Rojo vivo: suele corresponder a sangre fresca. La cantidad, la repetición y los signos asociados determinan la urgencia.
- Muy pálido, grisáceo o amarillento: puede tener diferentes causas, incluida la dieta. Si persiste, conviene consultar.
- Verde: puede aparecer después de ingerir pasto o vegetales; si es persistente o se acompaña de otros signos, debe evaluarse.
- Moco: una pequeña cantidad ocasional puede aparecer, pero si es abundante o repetido conviene registrarlo y consultar.
En dietas BARF, las carnes y vísceras pueden producir heces más oscuras, mientras que el contenido mineral puede influir sobre el color y la consistencia.
Frecuencia y volumen
Muchos perros adultos defecan entre una y tres veces por día y muchos gatos entre una y dos, aunque existe variación individual. Lo más útil es reconocer cambios respecto de la frecuencia habitual.
Al pasar a BARF puede cambiar el volumen o la frecuencia por la mayor humedad y por las diferencias de digestibilidad, fibra y composición. En muchos animales se observa un menor volumen fecal y deposiciones bien formadas, aunque la respuesta puede variar entre individuos y recetas.
Elementos extraños
Restos vegetales pueden aparecer después de ingerir pasto o vegetales fibrosos. Los fragmentos grandes o filosos no deben considerarse normales. Ante estructuras compatibles con parásitos, conviene tomar una fotografía o muestra y consultar. Si aparecen plástico, tela o hilos, debe evaluarse la posibilidad de ingestión de un cuerpo extraño; nunca se debe tirar de un hilo que sobresale del ano.
Cambios que pueden observarse al pasar a BARF
En alimentación BARF pueden observarse cambios de volumen, frecuencia, color y consistencia vinculados con la humedad, la digestibilidad, la grasa, la fibra y el contenido mineral. En muchos animales, las heces pueden ser de menor volumen, bien formadas y fáciles de recoger. También pueden verse más oscuras cuando la receta contiene carnes y vísceras.
Estos cambios pueden ser compatibles con una buena adaptación cuando el animal mantiene el apetito, el peso, la actividad habitual y defeca sin dolor ni esfuerzo. Vómitos repetidos, diarrea persistente, sangre, dolor, decaimiento o rechazo sostenido del alimento no deben interpretarse como una "desintoxicación" ni como una adaptación normal.
Los gases
Los gases se producen por aire deglutido y por fermentación bacteriana en el intestino. Una cantidad moderada puede ser fisiológica. El aumento puede relacionarse con cambios rápidos de dieta, determinados carbohidratos, fibras o proteínas, alimentos no tolerados, comer demasiado rápido o enfermedades digestivas.
Los gases persistentes, muy fétidos o acompañados de diarrea, dolor, pérdida de peso o cambios de apetito ameritan revisar la dieta y consultar.
El apetito
La disminución del consumo se denomina hiporexia y la ausencia completa de ingesta, anorexia. Un animal que come menos puede estar expresando una preferencia, pero también náuseas, dolor, enfermedad sistémica o un problema con el alimento.
En gatos, una reducción marcada o sostenida merece atención temprana. Si el gato deja de comer, especialmente si tiene sobrepeso o presenta vómitos, dolor o decaimiento, no conviene esperar varios días para consultar, porque los períodos prolongados de ingesta insuficiente aumentan el riesgo de lipidosis hepática.
Un aumento del apetito acompañado de pérdida de peso, aumento de la sed o mayor volumen de orina también requiere evaluación.
El microbioma intestinal
El intestino alberga microorganismos que participan en la fermentación de nutrientes, la producción de metabolitos y la interacción con la mucosa y el sistema inmune. La dieta, el estrés, los antibióticos y las enfermedades pueden modificar su composición.
Las dietas BARF también modifican el perfil microbiano intestinal como parte de la adaptación a una composición diferente de nutrientes. La investigación continúa estudiando el significado de estos cambios. Las heces blandas o los gases, por sí solos, no permiten diagnosticar disbiosis.
La transición de dieta
Una transición gradual puede facilitar la aceptación y disminuir alteraciones gastrointestinales en algunos animales. El ritmo debe adaptarse al alimento previo, la edad, los antecedentes digestivos y la respuesta individual.
Si durante la transición aparecen vómitos repetidos, diarrea persistente, sangre, dolor, decaimiento o rechazo sostenido, corresponde consultar y revisar el cambio de dieta.
Cuándo consultar
- diarrea acuosa, repetida o que empeora;
- cualquier diarrea acompañada de vómitos, decaimiento, dolor o deshidratación;
- sangre abundante o heces negras y alquitranadas;
- distensión abdominal aguda;
- dificultad persistente para defecar;
- cambios marcados o sostenidos del apetito;
- signos digestivos en cachorros, gatitos, animales mayores o pacientes con enfermedades previas.
En un adulto sano, un episodio aislado y leve puede observarse y registrarse. Si se repite, persiste o se acompaña de otras alteraciones, la consulta temprana permite actuar con mayor seguridad.
Para tener a mano:
- Las heces son una herramienta de observación, no un diagnóstico.
- Conviene utilizar siempre la misma escala fecal para comparar cambios.
- En BARF pueden modificarse el volumen, la frecuencia, el color y la consistencia de las heces.
- Vómitos, diarrea persistente o rechazo del alimento no son una desintoxicación.
- Ante signos persistentes o de alarma, corresponde consultar.
Referencias técnicas
- Purina. Faecal Scoring Chart.
- Cavett, C.L. et al. (2021). Consistency of faecal scoring using two canine faecal scoring systems.
- Suchodolski, J.S. (2016). Diagnosis and interpretation of intestinal dysbiosis in dogs and cats.
- Webb, C.B. (2018). Hepatic lipidosis: clinical review.
- Butowski, C.F. et al. (2022). Effects of raw meat diets on the gastrointestinal microbiota of cats and dogs.





